Signos, mitos y materia

Existen en la obra de Sara Giménez cierto rito a la hora de mostrar toda una serie de conocimientos que a la escultora le ha proporcionado el estudio de la historia, la literatura y el arte. No hay argumentos principales, porque la piedra, el mármol o el basalto, y toda la amplia gama de imágenes incisas en ella, signos y datos que trabajan al unísono para conseguir un tipo de narración única. A través de una armonía tanto poética como de los propios medios, se va dando forma a una imaginería, generalmente emparentada en toda la exposición, que puede remontarse a lo primitivo, a la iconografía de los incunables, con frecuencia basada en caracteres orientalizantes, védicos, egipcios o bíblicos. El lenguaje de Sara Giménez es fundamentalmente gráfico, diseñando un esquema lineal escueto, preciso, donde existen pocos elementos que estén de sobra, e implicando desde un primer momento el desarrollo de las identificaciones, y donde lo narrativo, aparte de ser un perfecto complemento de la trama general, se conserva a la vez como un dato accesorio. No se podrá entender esta escultura sin pensar en la relación metafórica que siempre queda apuntada, a veces incluso dentro de un terreno en el cual hay que adivinar o descifrar una clave de signos para conseguir acceder a un argumento que por su propia imprecisión se hace mítico.
JOSÉ RAMÓN DANVILA