Sara Giménez: primitivismo, poesía y metáfora

El denominador común es la postura entre culta, historicista y poética que hace a Sara Giménez volver continuamente la vista al pasado para recuperar un mundo de signos y convertirlos en el "leitmotiv" de toda su obra.No se puede hablar de esta escultura sin valorar el pasado más lejano del arte. En cada pieza hay una especie de crónica que nos remite a lo rupestre, al primitivismo y a lo prehistórico, al Medievo y a todo lo que le inspira una manera de entender la síntesis de las formas. Está clara esta vuelta a la historia cuando hace los homenajes al románico, cuando evidencia lo egipcio y lo bíblico, y también al elegir los personajes. No se trata exclusivamente de unas imágenes, sino de objetivizar las ideas y los pensamientos para organizar su visión historicista con unos medios entre cultos y populares, y propiciar el apoyo de los elementos entre sí. Hay que encontrar la clave de la metáfora para entender piezas como los basaltos de la serie "Apocalipsis", donde el argumento se vuelve jeroglífico, hallando la cima de su discurso en la columna de los caballos, en donde están patentes el románico y Constantinopla, y en la que Sara Giménez alcanza una situación de calidad bastante próxima a la perfección. Caminar por libre cuando se ha llegado a un nivel de información tan extenso y condicionante como el que actualmente domina el arte es un aval lo suficientemente poderoso para apreciar una obra como la de esta escultora que a través de las colectivas en las que fue participando despertó un fuerte interés. Y ser consciente de su individualismo le ha servido para indagar y realizar un tipo de trabajo que le facilita sus propias señas de identidad, unos caracteres tan atractivos como sólidos que se nos muestran en ocasiones como nacidos de su memoria íntima, sus experiencias expresadas en imágenes, basadas en la historia y con el pensamiento puesto en la magia de la fantasía. Son éstos los sistemas que la escultora emplea para establecer un lenguaje poético, gráfico, escuetamente aclarador, pero enorme en la ilación de las referencias, emblemas y signos con los que edifica el argumento más elocuente. No es una escultora que despierte sensación monumentalista porque en el fondo son obras intimistas, recogidas, decididamente sinceras en cuanto reflejan una experiencia asumida y un deseo de lo que le gustaría encontrar en la manifestación vitalista de lo plástico.
JOSÉ RAMÓN DANVILA